Por qué lengua

La cultura puede ser entendida de formas muy diversas. Para algunos todo es cultura, desde El Quijote  a un cuadro de Picasso, sin olvidarnos de Eminen o incluso Breaking Bad. Todo lo que nos rodea influye en nuestro juicio crítico y la forma en la que relacionarnos socialmente. Para otros, en cambio, la cultura solo es para unos pocos, capaces de entablar conversaciones interminables sobre el Ser en cuanto Ser en Kant, deleitarse con Mozart, Beethoven, Bach y Wagner durante toda su vida y aceptar como literatura todo aquello que esté escrito desde hace más de mil años. Entre estos extremos, hay muchísimas más opciones, en las que no voy a entrar. Tampoco voy a criticar ninguna  de estas posturas (aún) ni mucho menos enmarcarme en alguna (todavía). Simplemente voy a hablaros de un elemento clave en la cultura, que la articula y a la que desgraciadamente no prestamos mucha atención: la lengua.

Cuadro de Picasso

Cuadro de Picasso

Serie de televisión

Serie de televisión

No, tranquilos, no os asustéis. No voy a deciros que delante de la “p” o la “b” se pone la “m”. Eso corresponde a la Gramática Normativa, que, con toda franqueza y dicho por un filólogo, me aburre casi tanto como a vosotros. Un poco menos, para ser sincero. Lo que me interesa es que miércoles a miércoles descubráis cuestiones llamativas del idioma, os describa diversas nociones características o, cuanto menos, curiosas, del español. Sí, ese idioma castellano que ya se sitúa como segundo a nivel internacional. En otras palabras, lo que me gustaría conseguir es que la Gramática Descriptiva entre en vuestra vida, tímidamente, de miércoles en miércoles.

Siendo ese el objetivo, mi relación con el tema creo que queda bastante clara. Estudio Filología Hispánica y Periodismo en la Universidad de Navarra. El doble grado me permite estudiar la lengua en profundidad (histórica, normativa, descriptiva…) y ser agente, actante y paciente de ella en la comunicación. Siempre me ha gustado hablar, informar, conversar, dialogar, charlar, contar, recitar, susurrar, cuchichear…y ahora lo hago con la autoridad de un filólogo. Al fin y al cabo, somos los aristócratas de la lengua.

Real Academia Española

Jesús Álvarez Frías

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