En un vuelo de domingo…

Otra semana más ha pasado. 6 pájaros más han volado por tu pantalla durante 6 días. Hoy toca que la bandada se reúna y comparta aquello cazado por cada uno.

El pájaro gallego es siempre el primero en salir a volar. Dice que con los demás está muy feliz, pero le encanta acompasarse en clave de Sol y abandonar la realidad por 3 minutos, 4 o incluso cinco…dependiendo de lo que dure la canción. Aprende este pájaro loco de cada nota que escucha y nos enseña a todos muy buena Música. Cuenta en la reunión, en el nido junto a los otros, que esta semana ha ido sobrevolando por la red lugares a los que llevar a sus compañeros para disfrutar de una música fantástica. Desde Jot Down Magazine a  Last FM, en su vuelo lunático ha mostrado las mejores fuentes en las que abandonarnos al placer de la escucha.

El pájaro catalán, de mirada verde esperanza, es la segunda que se escapa del nido. Su aleteo, tenue pero constante, es la envidia de los demás: siempre está aprendiendo nuevas formas de volar. Su experiencia, mayor que la del resto de la bandada, la hace todavía más especial que a los demás. Conoce mucho, sabe de bastante y entiende de todo. Si a este autor se le permitiese el cielo, renunciaría a él por un vuelo con ese pájaro: nada hay mejor que una conversación que te eleve a las alturas con tan fina belleza, tan rubio ropaje, tan profunda mirada, tan sabio pico. Y digo esto último porque la experiencia de este pájaro facilita que sea especialista en la Historia. Nada ocurre sin que lo sepa, siempre está detrás de todo. Maquinando, trajinando y realizando. Callada, desapercibida y disimulada. En su regreso al nido nos ha contado uno de sus grandes secretos: para intentar (nunca se puede conseguir) ser como él, es esencial saber dónde y saber qué buscar. Su favorita National Geographic y cómo no, uno de los mejores trabajos hechos, FilmHIstoria Online han permitido al nido conocer alguna historia más.

El pájaro andaluz es diferente a los anteriores. Ni vuela ni deja de volar. Agita sus alas cuando hace viento, las recoge con la suave brisa. Abandona el nido cuando está lleno, se queda en él cuando está vacío. O al revés, ni él lo sabe bien. Tiene tantas cosas en la cabeza que las hace todas…pero todas con ayuda. El vuelo de este pájaro es posible porque en el nido se aprende mucho, pero sobre todo se aprende a volar en equipo. Este pájaro de pico inquieto se interesa por la Lengua. Ese interés le hace ser algo zalamero pero procura alejarse de las pájaras. Lo que más le gusta de su misión, es que su vuelo es dependiente del de los demás. Necesita que en la música se hable lo que la historia cuenta a veces gracias a la literatura que se hace imagen en el cine para conseguir que todo sea arte. Les necesita para que su trabajo tenga sentido, y se sirve del de ellos para articular el suyo propio. En su regreso al nido ha traído las herramientas necesarias para que la comunicación sea lingüísticamente excepcional.

Este nido tiene más suerte que ninguno: cuenta con otro pájaro andaluz. Este es algo diferente al anterior, pero complementario. Si el otro es el desorden, este es el orden. No tiene ningún pelo rubio, casi blanco, más descolocado que otro. Todo lo tiene apuntado, tanto las horas a las que sale a cazar, como las de los demás. Nada del nido puede ocurrir sin que esté enterado, porque si eso ocurre…que tiemble el nido. No es lo único que le complementa con el anterior pájaro andaluz. Si ese era la lengua viva, este es la revolución 2.0: la lengua hecha arte, la Literatura. Más allá del cuaderno rojo que día tras día intenta rellenar, su revoloteo le confiere una capacidad enorme para recordar cualquier acontecimiento que ocurra entre las páginas de cualquier libro, entre los versos de cualquier poema, entre la tinta de cualquier escritor. No obstante, este pájaro zarco se ha diluido esta semana entre los secretos más profundos de la literatura menos conocida para intentar (por enésima vez) traer el hábito de la lectura profunda y auténtica al nido.

Este nido es internacional, y no por las procedencias anteriores, sino por la presente: la de este pájaro dominicano. Se puede decir que es un ave fuera de lo común: vuela porque es un pájaro, sino arrastraría sus patitas por el nido, a ser posible por el mínimo espacio del lecho. Su sueño: tener el nido más cómodo, grande y mullido de todos los que han existido. Ese relajado vuelo que tiene obliga al resto de los compañeros a que les incite a volar alto…y cuando lo consiguen no hay nadie como este pájaro para volar. Le irritan muchas cosas, una de ellas la incultura cinematográfica que abunda en la superficie. Y, tristemente, también en las alturas. Por eso, ha tomado como cruzada personal acercar los grandes clásicos y visiones del Cine, las característica que han convertido a este en el séptimo arte, tanto a humanos como al resto de pájaros. Y he de decir que lo está consiguiendo: ¿quién no ha leído su entrada o qué pájaro no a volado sobre los links que acercó al nido?

Por último, este nido tiene un último habitante: el euskal txori. Tranquilos, simplemente he dicho el pájaro vasco, pero es que este pajarraco es muy peculiar. En el nido existe una gran polaridad y algunos párrafos tienen una tremenda bipolaridad. Lo del euskal txori no es normal. Si entre los otros pueden hablar y comunicarse en píos más o menos aceptables, a este le da por piar entre x, k y z que hace s. Oye, y él tan feliz, creyendo que la sonrisa inocente de aceptación de los demás es un: claro, te entendemos. Lo mejor es su dominio del nido. Está capacitado para construir el nido 24324234234.0, mientras que el resto de la sociedad pájara está empezando el 3.0. Es otro nivel de pájaro, aunque se queje de que su nombre, euskal txori, no sea bien pronunciado. Aunque tiene un vuelo diferenciado de los demás, siempre se queda en la cola de la bandada y empuja desde allí a los demás, con alguna estructura un tanto dependiente o incluso con la ayuda de otro mercado. Sea como fuere, todo lo hace él con mucho Arte. De hecho, esta es la temática de su vuelo: el arte por el arte. Haciendo gala de su dominio en diferentes piares, el euskal txori nos acercó muchísimas fuentes para conocer y apreciar el arte. Desde aquí os invito a volar en ellas…pero no mucho tiempo: ¡corréis el riesgo de pareceros a él!

Una vez que llegó este último pájaro y todos contaron sus hazañas semanales, emprendieron nuevos vuelos hacia nuevas aventuras, nuevas temáticas que acercaros. Nueva cultura que sobrevolar, nuevo vuelo cultural.

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