La cabeza de un rey

¡Bienvenidos al martes histórico!

Hoy veremos cómo Luis XVI llegó a la guillotina, aunque no por méritos propios, más bien por los acumulados por sus antepasados…

A la muerte de Luis XIV, el rey sol, su sucesor, otro Luis, tenía cinco años y no era muy adecuado que gobernara… Por eso, se dio la regencia a un consejo, con Felipe de Orleans al mando.

Felipe de Orleans tenía la intención de cambiar el gobierno: abrió el testamento del rey sol ante la nobleza y el estado llano, anunciando que todo lo apuntado en el documento era lo que no iban a hacer. Tomaba decisiones sin consultar a los Estados Generales (cortes de Francia) y estos vieron en su actuación un regreso al sistema absolutista y a la política personalista. Se respiraba un ambiente de caos lleno de desigualdades: el regente Felipe impuso medidas muy duras al pueblo de Francia, la mendicidad iba en aumento, mientras que la corte vivía en un contexto de diversión y derroche escandaloso.

Entronización de Luis XV. CC.

Luis XV. Louis Michel van Loo. CC.

Pero el regente murió, dando paso al reinado de Luis XV (1723 – 1774). El nuevo rey se había educado en una corte llena de desórdenes y fiestas, lo que le había llevado a tener aversión al trabajo… ¡Menudo rey! Decidió delegar sus funciones en el “Primer Ministro”, el duque de Borbón, quien, después de concertar el matrimonio del monarca con la princesa polaca, María Leczinska (la boda tendría lugar en 1725), se centró en gobernar. Todas las medidas que tomó fueron muy impopulares: devaluó la moneda que circulaba por Francia, el luis, provocando desórdenes sociales; prohibió la mendicidad, incitando a motines y revueltas; y creó un impuesto que agravaba la propiedad, por lo que se creó un enfrentamiento social. También tuvo problemas con la Iglesia, puesto que la Ilustración proponía ideas anticlericales. Había lucha entre los católicos y jansenistas, se invitó a los hugonotes protestantes a abandonar el país… En fin, que Francia estaba patas arriba.

Además, el rey, para mantener su autoridad (eso sí le interesaba), generaba discordias entre sus colaboradores. También escribía documentos de política exterior sin darlo a conocer a quienes se encargaban de esos asuntos y lo institucionalizó: el Secret du Roi (Secreto del Rey). Cada vez tenía a su pueblo y a su corte más enfadados…

De 1763 a 1766, el rey buscó retornar al sistema autoritario del rey sol, distanciándose del “primer ministro” e involucrándose mucho en el gobierno. Madame de Pompadour, una mujer muy inteligente y entendida en política, influyó mucho en las decisiones de Luis XV y le transmitió el sentimiento anticlerical, propio de las ideas ilustradas.

El rey aumentó la presión fiscal y tomó medidas muy impopulares, provocando más sublevaciones y conflictos sociales. Las condiciones para que estalle una revolución se habían configurado: una ideología clara (la Ilustración) y una profunda crisis económica. Solo quedaba esperar…

A la llegada de Luis XVI al trono francés, en 1774, había mucha tensión en el ambiente y la situación “echaba chispas”. El monarca intentó resolver la crisis económica: propuso que los grupos privilegiados también pagaran impuestos. La idea fue rechazada radicalmente y empezó la revolución de los privilegiados: el nerviosismo se palpaba en el ambiente y las ideas ilustradas dejaban poso en la sociedad, a la vez que crecía un sentimiento patriota. El rey tuvo que convocar a los Estados Generales y hubo una gran efervescencia en París, se veía la oportunidad del cambio. La toma de la Bastilla, prisión de París, es el acto simbólico que marcó el inicio de la Revolución Francesa.

Toma de la Bastilla. CC.

Libertad guiando al pueblo, de Delacroix. CC.

“¿Es un motín?”, preguntó el monarca, a lo que el gran chambelán contestó: “No, Majestad, es una revolución”.

Luis XVI, que había sido educado para ser absolutista, se encontraba en una situación crítica. En primer lugar, se opuso a sancionar la declaración de derechos, lo cual provocó un levantamiento que le obligó a trasladarse al palacio de las Tullerías, en el centro de París. Más tarde, se negó a firmar la Constitución del Clero, que pretendía someter a los eclesiásticos al Nuevo Régimen. Al final se vio obligado a sancionarla y hubo una escisión entre la Iglesia y Francia, puesto que el Papa había condenado ese texto. El pobre Luis estaba en una encrucijada…

En julio de 1791, intentó huir con su familia pero fue interceptado en Varennes y lo devolvieron al palacio de las Tullerías. El rey se oponía al bien común, a lo que querían los franceses, por lo que se convirtió en enemigo de Francia.

El ambiente revolucionario empapaba París.

Mientras tanto, otras monarquías absolutistas europeas amenazaron con atacar a Francia si no se devolvían los poderes a su rey. Luis XVI fue visto entonces como un traidor, por aliarse con los austríacos, y fue suspendido de sus cargos. Francia estaba vacía de autoridad pero sus ciudadanos se unieron, no para defender al rey, sino a la patria.

El monarca únicamente había intentado solucionar los problemas que había heredado de Luis XV y de Felipe de Orleans, pero esa buena intención le llevó a la guillotina.

La cabeza de Luis XVI rodó públicamente en enero de 1793.

¡Espero que hayáis disfrutado mucho y… nos vemos la semana que viene!

Maria RT
@mariarocat

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2 comentarios en “La cabeza de un rey

  1. Pingback: Seis pájaros de un tiro

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