Reflexión dominical

Una semana más nos habéis acompañado, en este espacio que poco a poco se llena de nuestras palabras y de vuestras miradas.

Durante estos días hemos hablado de personajes importantes, pero ¿sabéis qué? Realmente en este espacio los protagonistas sois vosotros, los que día a día vais haciendo subir los contadores de visitas, comentáis y hacéis que las palabras que escribimos se tornen de vida e ilusión.

Más allá de un proyecto universitario en cada entrada ponemos nuestras plumas de historiadores y filólogos, escribimos nuestras pasiones y conformamos nuestro futuro rodeados de amigos. La mejor manera que tenemos de convertirnos en lo que queremos ser es a través de vuestros consejos, vuestras críticas y nuestros sueños. Pero sin lugar a duda el mejor camino de convertirnos en personas y profesionales completas el día de mañana es compartir lo que nos enseñan las diferentes disciplinas que amamos y aprendemos.

Saber mucho sobre un tema no es suficiente queridos pájaros, tenemos que conocer diferentes cosas sobre diferentes temas para así lograr la realidad del conocimiento.

Leyendo y esuchando la música de los lunes educamos nuestro oído y nuestro gusto musical, aprendemos las influencias de la historia en la música y de la música en la historia. Los martes nos hacen realidad esta Historia, tenemos que escribirla con mayúscula porque nos cuentan las hazañas de grandes caballeros, de cómo los hombres destruimos con nuestros odios partes del mundo y cómo fuimos capaces de crear de la nada. Los miércoles comprendemos qué es hablar y conocemos los mecanismos de este complejo sistema que habita en nuestro interior, poco a poco descubrimos porqué la -m con la -a hace ma.

La semana avanza y a medida que el fin de semana asoma comenzamos a leer distinto, a través de los jueves aprendemos qué es leer y qué podemos leer, pero no siempre las respuestas son previsibles. Los viernes siempre son de cine, llegan los estrenos de la semana pero también llega el estreno más esperado, el conocimiento del mundo a través de las obras cinematográficas que nos ayudan a conocer al ser humano en todas su facetas. Y el sábado, bendito sábado… Como no podía ser de otra manera el sábado es contemplativo y por eso podemos, casi, tocar el arte. Arte como forma de vida que nos deja con un dulce sabor de boca y sobre todo nos recuerda que si los hombres hicieron cosas tan bellas no pueden ser tan malos.

Y los domingos queridos son el ocaso, el cielo cae a nuestros pies y nos regala una nueva semana, la oportunidad de aprender de nuestros amigos, de nuestros pájaros, para ser mejores y volar más alto.

Ana Delgado Barragán

@delgadobarragan

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