Un caso impactante: el Dark Side Of The Moon, 40 años después (1)

Dark  Side Of the Moon : nunca la cara oculta de la luna se nos mostró tan hermosa.

En la historia de la música hay grupos que, como decía Joaquín Sabina, es indudable que han marcado estilo, que “han patentado un modo de andar”.  Nuestro caso de hoy no solo se trata de un grupo que ha marcado estilo, sino que ha dejado su huella para toda la posteridad, unos músicos totalmente adelantados a su tiempo.

Pink Floyd no tuvo unos inicios fáciles. Nacieron en el seno de una brillante y prolífica etapa de la música, en un momento trascendental en la historia cultural de nuestra civilización. El primer disco de Pink Floyd veía la luz en el año 1967, un año antes de la revolución del amor, y con el movimiento hippie en plena ebullición folclórico-cultural. La música psicodélica, tan de moda en aquella época debido al aumento en el consumo de las sustancias psicotrópicas, caracterizó el sonido primigenio de la banda. La inspiración procedía en los inicios del grupo prácticamente del primer líder de la banda, el enigmático Syd Barrett, un líder al estilo Jim Morrison en The Doors: polémico, creativo, impresivisible sobre el escenario,  envuelto en un aura de peculiaridad y misterio permanente. Los primeros discos de la banda alcanzaron una gran cantidad de elogios por parte de los críticos musicales de la época. Las extravagantes composiciones al estilo de “Astronomy Domine” o ” Lucifer´s Sam” se convirtieron a la postre en grandes éxitos de la etapa más psicodélica del cuarteto londinense.

syd barrett

Picture by Mick Rock

Tras varios discos de transición bastante mediocres (el incoherente “Atom Heart Mother” o el  intrascendente “Ummagumma” entre otros),el sonido del grupo iba a cambiar radicalmente.La inspiración del brillante líder de la formación, Syd Barrett, se agotaba. Tras acabar varias veces interno en clínicas de desintoxicación, tras jugar demasiado a la ruleta rusa de las drogas de diseño, abandona el grupo para ingresar en una clínica de desintoxicación. En cierto modo supone un palo en aquel momento para la banda, la salida forzada del que era hasta entonces su líder espiritual, el artífice de los brillantes dos primeros discos (“The Piper at the Gates of Dawn”, y “A Saucerful of Secrets”), enmarcados con el paso del tiempo como  auténticas joyas del rock psicodélico, como dos discos cuyo sonido totalmente vanguardista influenciaron a muchas otras formaciones de la época. La figura de Syd Barrett estaría muy presente (no de forma literal) de manera notable en los posteriores discos de Pink Floyd,  sobre todo en las letras de muchas de sus canciones ( sin ir más lejos la célebre “Wish You Were Here”, directamente dedicada al exmiembro de la formación). Era entonces cuando la famosa dualidad Roger Waters/David Gilmourcomenzaba a forjarse. Y Pink Floyd pulsa la tecla correcta.

Un aura de misterio estremece al ver el legendario concierto grabado en Pompeya, entremezclando imágenes de los mosaicos de la ciudad con la actuación del grupo en el centro del anfiteatro de la ciudad antaño cubierta por la lava del Vesubio. Y es que a partir de “Meddle” la formación  tomaba un nuevo rumbo. El nuevo sonido desarrollado en el disco funcionaba, dando personalidad al propio grupo. Cierto era que se alejaban (no mucho) de la escena psicodélica de la que habían nacido, pero lo hacían inconscientemente, creando un sonido totalmente innovador, un sonido único hasta entonces desconocido.Se alejaban de sus orígenes (sin abandonarlos) encaminándose hacia un punto intermedio entre el rock sinfónico y la psicodelia tardosesentera.   Ese es el sonido Pink Floyd en su  esplendor, en su más elevada concepción, del que hoy vamos a hablar en el que es su séptimo álbum de estudio, el que representa su madurez absoluta como grupo, una auténtica joya conceptual y uno de los discos más vendidos de todos los tiempos (más de cincuenta millones de copias le contemplan). Cuarenta años después, Dark Side Of The Moon sigue dando que hablar.

El disco abre con “Speak to me”,  una canción de corte instrumental que recoge la esencia pinkfloydiana de sus primeros años en forma de una “intro” espectacular, compuestas a partir de sonidos ambientales crea un gran ambiente de expectación. En un in crescendo espectacular, “Speak To Me” desemboca en “Breathe” donde los coros, las líneas de guitarra ambientales, los intensos solos de David Gilmour, lo órganos y teclados de Wright se entremezclan sutilmente. Esto será una constante a lo largo del disco, las improvisaciones alargadas en las cuales se entrecruzan las líneas de los instrumentos de forma muy hermosa. La temática de las letras, todas compuestas por Roger Waters,  giran en torno a diversos aspectos endémicos de la cultura moderna: la avaricia (“Money”),  las enfermedades mentales (“Brain Damage”, dedicada a Syd Barrett), la fugacidad del tiempo (“Time”)… Una auténtica obra de arte, un festival para los sentidos.

Cuando uno va al teatro y pretende disfrutar de un Dalí, un Goya, un Caravaggio va con tiempo, sin ningún tipo de prisa. Esa es la forma correcta de disfrutar de la experiencia. Recomiendo una experiencia similar a todo el que esté leyendo esto: cuando llegues a casa entra en Spotify, o en Youtube y busca el disco; apaga las luces de tu cuarto, baja la persiana y túmbate en cama con la habitación completamente a oscuras, y dale al play a esta maravillosa obra de arte.Escúchala de principio a fin, déjate llevar por una bella sinfonía de rock psicodélico, de canciones envolventes totalmente épicas. Dark Side Of The Moon no es solo una oda al rock sinfónico y uno de los discos más influyentes de todos los tiempos. Es una experiencia única, que cada vez que se lleva a cabo resulta completamente irrepetible. Y es que desde aquel 1973 nunca la cara oculta de la luna fue mostrada, y menos de un modo tan hermoso.

Brais Cedeira @RiiseRisketos